martes, 7 de mayo de 2013

LA LUZ DE DIOS EN TODO

Dios es inamovible, está establecido en Su propio majestuoso e incambiable Ser. Vos y yo tratamos de ser uno con Él, pero nos plantamos sobre la naturaleza, sobre las pequeñas banalidades de la vida diaria, sobre dinero, fama, amor humano y todas estas formas cambiantes de la naturaleza que nos atan. Cuando la naturaleza resplandece, ¿de qué depende ese resplandor? De Dios, no del sol, ni la luna ni las estrellas. Dondequiera que algo brille, ya sea la luz en el sol o en nuestra propia conciencia, es Él. Él brilla, por ende todo brilla. 

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